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Tomas | 20/03/2010 | Visto: 4327

UN SCOOTER NO ES UNA MOTO Y UNA MOTO NO ES UN SCOOTER

Marcamos la diferencia básica en la conducción de un scooter y el de una moto, para evitar confusiones y despistes. Diferencia sólo en la conducción

UN SCOOTER NO ES UNA MOTO Y UNA MOTO NO ES UN SCOOTER

 
Se trata de vehículos completamente distintos que tan sólo tienen en común el uso de dos ruedas (algunos ni siquiera eso).
 
Con este pequeño artículo no pretendo entrar en el terreno de los purismos, ni de los estilos, ni de las corrientes ni de las modas; ni siquiera en el sentido práctico o la polivalencia, tan sólo trato de advertir al usuario, sobre todo al inexperto y poco instruido, de que cuando se baje por primera vez de su moto para ponerse a los mandos de un scooter y viceversa, va a encontrarse con un comportamiento y unas reacciones totalmente distintos a los que tendrá que estar atento y contrarrestar con diferentes movimientos y presiones del cuerpo, y con el trabajo o el reposo de las extremidades inferiores.


   Las diferencias fundamentales que entrañan ese comportamiento absolutamente diferente son, por orden de trascendencia:


   1º.- El scooter carece de embrague y tiene cambio automático (a excepción de algunos modelos, contados, que montan uno secuencial y de la Vespa). Esto implica dos diferencias fundamentales con la conducción de las motos:


   a) Que los pies permanecen en una posición de reposo permanente. No tienen asignada ninguna tarea.


   b) Que al cortar gas en el scooter no contamos con el freno motor que ayuda a las motos en las frenadas, prácticamente no existe porque tampoco existe la maniobra de reducir marchas.


   2º.- Que la mayoría de los scooter de ahora colocan los pies del conductor en una posición muy adelantada, al modo custom de las motos, por lo que la respuesta directa a los movimientos y presiones de los pies y las piernas no tienen el mismo efecto directo que producen en una moto con las estriberas retrasadas, no tienen la misma efectividad sobre la forma de virar del scooter.


   3º.- Las ruedas son mucho más pequeñas en el scooter que en las motos.


   Mientras que en los primeros las medidas oscilan, en la mayoría, en torno a las 12 pulgadas, en las motos las más pequeñas, casi ya en desuso, son de 16 y lo más corriente es que tengan 17. Mencionaremos que los extremos en los scooter van desde las 10 pulgadas en la Vespa de siempre por abajo hasta las 14 delante y 15 detrás en el Tmax 500 o 15 delante y 14 detrás en el caso del Burgman 650.


   ¿Cómo se traduce esta diferencia de tamaño de las ruedas en la conducción?


   a) Una gran agilidad urbana en el caso del scooter, que sin embargo paga con una pérdida de aplomo y una excesiva sensibilidad, un nerviosismo, en el tacto de la dirección por encima de los 100 por hora.


   b) Es fundamental no olvidar esa rueda pequeña en los scooters a la hora de abordar un bache. Su escueto diámetro chocará en la mayoría de los casos contra el afilado escalón que abren todos los boquetes de la calzada; en cambio, en el caso de la moto, la rueda de mayor diámetro hará puente sobre el vano que abre ese mismo bache en el que la llanta del scooter se hunde.


   c) Ese escaso diámetro de la rueda en el scooter le proporciona un radio de giro mucho más reducido que el de la mayoría de las motos (olvidemos en este punto las de trial).


   4º.- Excepto en dos scooter, que un servidor sepa, los motores van anclados al basculante, y, aunque estratégicamente bien centrados, no pueden evitar cierto ladeo hacia la izquierda o la derecha. Como diferencia con las motos, retrasan y alejan un peso tan decisivo como el motor del "abrazo" que el piloto de la moto, en la mayoría de los modelos, ejerce sobre él.


   Las consecuencias de este detalle sobre la conducción están intrínsecamente unidas o podemos decir que son prácticamente las mismas que las del punto siguiente.


   5º.- El chasis del scooter es abierto frente al de la moto que, mediante un diseño u otro (doble cuna, espina central, simple cuna o doble viga) une de una manera directa y, sobre todo, rígida el asiento del piloto con la pipa de dirección (básicamente: entramado de tubos que alberga bajo el manillar los rodamientos que permiten el juego de la dirección).

   La consecuencia que ese diseño abierto en el chasis del scooter tiene para la conducción, la diferencia con la moto, es que se hace mucho menos sensible a cualquier gesto o movimiento que hagamos con la mayoría de las partes de nuestro cuerpo para manejarlo. Sin embargo y por otro lado, el scooter compensa esta escasa sensibilidad para captar los movimientos del cuerpo, precisamente, con ese menor diámetro de las ruedas del que hemos hablado, que responde con fidelidad milimétrica a la más mínima insinuación que hagamos sobre el manillar.


   -Un híbrido.
   Hay que abrir un espacio aparte para el Tmax 500 de Yamaha por ser un maxi-scooter de acusadas particularidades que le diferencian de los demás al mismo tiempo que le aproximan al terreno de las motos.  
   El chasis del Tmax es ni más ni menos que un Delta-box exageradamente inclinado hacia
abajo. Tiene el mismo diseño del de su hermana superdeporiva de marca, la R-1, o también del de la Fazer 1000.

   Otra particularidad que sólo comparte en el mundo de los scooter con el Burgman 650 es la de que el motor sí va alojado dentro del chasis -o con el chasis en el caso del Suzuki- y no adosado al basculante como en todos los demás.

   Hay que señalar que, aunque como ya hemos dicho el Delta-box está exageradamente inclinado hacia abajo, no llega, ni mucho menos, a la altura del piso del Tmax y sobresale al estilo de una moto entre nuestras piernas; si a eso le unimos el hecho de que el motor va alojado en este punto tendremos que en este maxi-scooter sí que se puede abrazar el motor. Como consecuencia de esto, la conducción con los pies, las piernas y la cintura tiene un efecto muy semejante al que se produce en una moto; es decir: mucho más directo sobre este modelo que sobre cualquier otro scooter.

 

    La Vespa, siendo el scooter por excelencia, tiene también su rincón aparte por sus detalles próximos a la moto; tales son el cambio de cuatro marchas, que aunque lo lleve el la mano, no deja de contar con su embrague y, por supuesto, con el discreto freno de su motor de dos tiempos y válvula rotativa. El otro detalla es el de la posición de los pies, que permite, cuando uno aparta el derecho del freno, retrasarlos hasta la posición de la mayoría de las motos.

   Sin embargo, sus reacciones en la parte ciclo no dejan de ser las mismas de los demás scooter por su chasis, abierto como ninguno, y su motor, desplazado también como ninguno sobre el basculante, tanto es así, que él mismo cumple esta función.
 
Tomás Pérez
Director de la Escuela.